¿Protocolo? o ¿respetuosa y entrañable solidaridad hacia el enfermo?

María Teresa Miralles Sangro

Resumen

La representación artística de la persona en su enfermedad, durante el siglo XIX, no es muy frecuente si se compara con el total de la producción de los pintores españoles. Esta premisa, junto con la sorpresa del descubrimiento de la obra, fueron los determinantes que nos movieron a su estudio. Se trata de una obra de José Roldán que realizó ca. 1864 y le puso como nombre Su Majestad la reina Isabel II en el acto de besar la mano al pobre mas antiguo del hospital de la Caridad de Sevilla. La justificación del trabajo gira en torno a la descripción de actitudes y comportamiento hacia el enfermo y su cuidador en la España isabelina. Se trata de un estudio descriptivo e interpretativo donde se irán conectando los personajes que aparecen en la escena con objeto de entender el acontecimiento que los concita. Quiénes son, porqué están y que papel representan. La obra fue presentada por Roldan en Exposición Nacional 1864. Se encuadra en el género costumbrista sevillano, reflejo de una sociedad de marcada religiosidad con gusto por las procesiones y las obras de caridad, de las festividades y celebraciones ciudadanas. En la pintura analizada la representación no es casual, están todos los que son y son todos los que están. La enfermería, aún sin voces propias que la expresen públicamente, justifica su presencia en tanto en cuanto hay una persona, enferma en este caso, que necesita de sus cuidados. La satisfacción de sus necesidades vitales es la argumentación.

Palabras clave

Cuidados de enfermería; Cuidado humano; Historia de la enfermería; Enfermería en el arte; Arte y cuidados; Representación de la enfermera; Iconografía

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DOI: https://doi.org/10.14198/cuid.2008.24.08





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